jueves, 16 de junio de 2011

UNA PASIÓN DE MAS DE MEDIO PAÍS




Todo comenzó el pasado 24 de febrero cuando Peñarol comenzaba esta hermosa hazaña enfrentando a su primer rival de su grupo, para mí, el grupo de la muerte de esta Copa Santander Libertadores 2011. Grupo conformado por Liga de Quito, un rival difícil dado que en su Casa Blanca de Quito, a más de 2400 msnm, se hace muy fuerte y luego lo demostraría en esta fase quedándose con ella en primer lugar. Otro el gran Cuco que venía de ganar la Sudamericana era Independiente... equipo que tiene un gran historial copero y que quería, junto con la ultima adjudicación de la Sudamericana, demostrar que no estaba muerto y que el Gigante de Avellaneda estaba otra vez despierto. Y por último la gran revelación argentina Godoy Cruz.
Comenzamos perdiendo de visitante en Avellaneda por 0-3 frente a Independiente, y no faltó quien dijera que Peñarol iba a hacer un gran papelón en esta copa.

Luego fue el turno de Godoy Cruz, también de visitante, pero esta vez la historia fue distinta, Peñarol logra la primera victoria en el grupo y de visitante, en un contundente 3-1. Y ese bichito que tenemos los hinchas de Peñarol comenzó a aflorar, el bichito de la esperanza y el deseo.

El tercer partido fue ante Liga en el Centenario donde los hinchas del carbonero demostraron, por que es la hinchada más grande del mundo metiendo más de 50.000 hinchas en el estadio. En un partido cerrado, termino 1-0 a favor del Manya. Cerrando así la primera rueda y liderando junto a Godoy Cruz la tabla.

Pero es Peñarol y nada es fácil. Se vendría la revancha ante Liga, en el Casa Blanca, donde en un partido muy raro. Los ecuatorianos nos hicieron 5 y perdimos 0-5. Con la cabeza gacha, otra vez a trabajar para el partido antes Godoy Cruz de local.

Y llego el partido y otra vez la afición carbonera metió más de 50.000 hinchas y se perfilaba para ser el equipo más taquillero de la copa. Y el partido se jugó el 31 de marzo y el manya ganó 2-1 y gracias a un resultado que nadie esperaba entre Independiente y Liga - 1x1, Peñarol se clasificaba a octavos faltando una fecha.

Pero aun faltaba algo mas, llego el último partido de la fase de grupos, cerrando la serie contra Independiente. Pero con un toque especial, Peñarol estrenó la Bandera Mas Grande Del Mundo, y el mundo habló de esto.


La Bandera mas grande del Mundo
Y no solo eso, además metió mas de 55.000 hinchas que hicieron explotar el estadio... aunque el resultado no ayudó 0-1 pero igual hubo fiesta porque Peñarol estaba en octavos.

Y comenzaron las especulaciones y los dichos, y las bromas... porque nos tocó Inter de Porto Alegre (defensor del título). El "Cuco" de la ocasión. Y jugamos el partido de ida en el Centenario el 28 de abril (otra vez la hinchada apoyo al equipo dejándolo a topa con más de 50.000 hinchas, ya manya es el más taquillero), donde el resultado dejó mejor parado al Inter 1-1 en un partido donde Peñarol dominó, pero en jugada de otro partido... el Inter empató y llevó a Brasil la ventaja... y a definir de visita.

El día llegó, 4 de mayo, y como no puede ser de otra manera, comenzamos 0-1 abajo y con un primer tiempo donde parecía que nos íbamos a comer varios. Pero llego el segundo tiempo y en 5 minutos Peñarol metió dos goles que también, parecían de otro partido. El gran "CUCO" de Brasil, se desvanecía ante el Carbonero que resurgía entre las cenizas como un Fénix.

Festejo del primer gol de Peñarol en Brasil ante Inter

Ya a estas alturas, la ilusión de llegar a la final era cada vez más grande. Nos tocó Universidad Católica, que venía de hacer una muy buena campaña y sin perder partidos como visitante. Como siempre en estas fases, Peñarol definía de visitante. El partido de ida en el Centenario con casi 60.000 personas en las tribunas, termino 2-0 a favor del manya gracias a 2 errores del arquero chileno. La vuelta no podía ser mas dramática, ganaba la Católica 0-2 y todo marcaba que esto no se definía en los 90 minutos pero apareció el Lolo y a los 84' marco el 1-2 y pasamos gracias al gol de visitante. Otra vez El Manya hacia historia y nos metíamos en semis.

Gooooool del Lolo y Peñarol a Semis

Se presentó ante nosotros el favorito a ser campeón de América, el gran equipo de Vélez otro "Cuco", un equipo ordenado con buen trato de pelota y con jugadores que si te descuidas la mandan guardar. Pero el Centenario era una caldera y antes más de 63.000 hinchas, el eterno Darío Rodríguez piso el 1-0 con el que termino el partido y aunque íbamos con ventaja, sabíamos que iba a ser muy difícil.

Darío festeja su gol frente a Velez

En un partido para el recuero pero más para el infarto, el 2 de junio en el Amalfitani se enfrentaron Vélez y Peñarol en el partido de vuelta. Todo comenzó a favor de Peñarol cuando Mier ponía el 0-1, pero aunque el Manya llegaba y llegaba, también erraba y erraba, y en la última jugada del primer tiempo Vélez empató. El segundo tiempo comenzó con mucha presión por parte de Vélez. Peñarol tiene la posibilidad de ponerse 2-1 pero Olivera falla y Vélez, con un hombre de menos desde los 68', en la contra Silva pone el 1-2 y ahora la cosa se ponía difícil para Peñarol, y más se puso cuando a los 74' se marca penal a favor de Vélez, pero la mística, la historia, todo eso que identifica a un grande en la copa como Peñarol hizo que Silva se resbalara y errara el penal.

Silva falla el penal
Peñarol, con dientes apretados, pasó a la final. Si después de 24 años Peñarol estaba otra vez en la final del torneo más importante a nivel de equipos en América.

Y la ilusión ya era una realidad y Peñarol, el equipo más copero de Uruguay, y uno de los más coperos de América, el campeón del siglo, el de grandes hazañas, se metía otra vez en la final.

Y la primera final llegó, y como no podía ser de otra manera y como siempre a lo Peñarol, a definir de visitante.

Ya se jugó la primera final en el centenario donde frente al Santo, otra vez un "Cuco", no se pudo ganar. Un cerradísimo 0-0 que deja todo muy abierto y con una ventaja para el equipo norteño.

Pero gente, esto es PEÑAROL, un equipo que sabe de copas, que sabe de finales, que sabe de adversidad, que tiene mística, historia y más que nada, muchas, pero muchas ganas de quedarse con la copa.

Esto no es más que un humilde homenaje que le hago a este equipo que me ha hecho tan feliz tantos años y que hora más que nunca hay que apoyar. Aun faltan 90 minutos muy duros en Brasil, pero quien otro sino Peñarol para ganar esta copa de visitante y luego de un 0-0 de local como en el 82 donde de visitante nos consagramos Campeones de América.

POR AHORA SON 5


GRACIAS PEÑAROL POR TODA ESTA ALEGRIA. Y VAMO ARRIBA EL MANYA.


Me tomo el atrevimiento de referenciar una nota que me gusto mucho de un diario uruguayo sobre el recibimiento que le hizo la hinchada Carbonera anoche al campeón del siglo:

Fuente: elobservador.com.uy

"Hora 20.30. Llega el ómnibus aurinegro. Las afueras de la Ámsterdam se conmueven. La gente se arremolina. Las gargantas se enfurecen. El cemento vibra y se agita. El cielo, gris plomizo, se parte en un grito que nace de las entrañas de un ente que tiene alma propia: ¡Peñarol!

En esa euforia que solo puede alcanzar el hincha de fútbol todo se iguala. El hombre de saco y corbata se abraza con el de campera de jean gastada y ojos rojos. La doña del barrio grita como adolescente obsesiva y en su mirada halla comprensión del botija que anda en hombros de un padre que salta enardecido.

Y los jugadores desfilan por el cemento para abstraerse de la locura colectiva.

Entonces el Centenario se abre como un monstruo majestuoso. Vestido como nunca. Hambriento y espectacular.

Los globos amarillos cubren todos los anillos superiores e inferiores. Los negros –que se confunden con la gente– van al medio. Y cuando canta la hinchada, todo se agita. El Estadio vibra. Parece que va a venirse todo abajo.

“Peñarol, yo voy a todos lados, siempre descontrolado, yo te quiero ver campeón”. Uno de esos clásicos intimidatorios: cuando la Ámsterdam canta eso lo que está enfrente se paraliza.

Hora 20.58. La torcida de Santos avisa su arribo. Percusión, palmas y saltito brasileño. Los Santos vienen marchando es su melodía.

Pero el reloj marca después la hora 21.16. “Y dale alegría, alegría a mi corazón, la Copa Libertadores es mi obsesión. Tenés que dejar el alma y el corazón. Tenés que dejarlo todo por Peñarol”.

Una canción trasnochada que ahora suena más real que nunca. La hinchada de los imposibles está a punto de escribir otra de sus historias memorables.

Diego Forlán aparece en el tablero electrónico y la tribuna le ofrenda un canto.

Se anuncian los equipos. Darío Rodríguez, Diego Aguirre y Alejandro Martinuccio son los más aplaudidos. En ese orden.

Pero todo era antesala. Previa. Apronte. Anuncio. Algo grande estaba por suceder.

Hora 21.44. Las luces se van prendiendo en todas las tribunas. Una por una. Luceros de sueños e ilusiones que despiertan tras 24 años de oscuridad.

Sale Peñarol. Una camiseta. Una religión. Historia pura. Más viva que nunca. Actual, fresca. Grande. Muy grande.

Los globos se agitan pero empiezan a perderse entre el humo. Otra que las cenizas del volcán Puyehue. Es Peñarol lo que no te deja ver. Es Peñarol lo que vuela a ciegas.

Los fuegos artificiales se disparan desde las cuatro tribunas. Las luces multicolores lo iluminan todo mientras el humo desciende hasta las rodillas de los jugadores. Una cañita voladora te puede llevar a otra galaxia. Pero te va a llevar con tanta luz en los ojos que ni la huesuda te los va a poder apagar.

Es el mejor recibimiento que una hinchada le haya ofrendado a cualquier equipo. Tuvieron que pasar 51 años de Copa. Y no podía ser otra que la hinchada de Peñarol. Y allá estaban los que la festejaron por primera vez en 1960. Cuando Spencer le anotó a Olimpia el 1-0 y dejó tendida la vuelta en Puerto Sajonia. Esos volvieron a vivir ayer.

Los otros, los que nunca vivieron algo así, empezaron a vivirlo. A saber y a entender lo que es Peñarol. Y lo que es tener una hinchada sin igual. "

No es lava volcánica, es la hinchada de Peñarol.

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